miércoles, 25 de marzo de 2026

327

327 Hola, espero que estés mejor del resfriado Ariana.
Hoy quiero contarte cómo escribo poemas:
Primero (y es la parte más complicada): Espero que la inspiración.
No ocurre seguido y se presenta en el momento
menos esperado.

Segundo (Y esta es una parte ardua)
debo delinear todo lo que la inspiración
traiga consigo, a veces puede ser filosófico
otras veces puede ser vivencial
algunas, también, puede ser de esperanza...
Lo arduo es darle forma.

Tercero
Escribo en lenguaje natural o entendible,
todo lo que pude delinear del segundo paso.
Encuentro el mensaje o mensajes principales
los secundarios. Hasta ahí se termina con
la parte no artística de crear o escribir poesía.

Cuarto
Aplico al texto formal, todas las técnicas
de poesía que conozco
figuras literarias
y mi estilo
o sello personal, reviso, corrijo y termino.

Te presento un ejemplo:

(Esto es lo que queda después del paso 3)

No intento atacar.
Intento ser reflexivo.

No intento evitar lo que siento.
Intento asimilarlo, comprenderlo.

No intento proteger mi ego.
Intento ser honesto conmigo mismo.

No intento guardar resentimiento.
Intento aceptar.

No intento distorsionar la realidad.
Intento verla con claridad.

No intento proyectar una versión falsa de mí.
Intento ser coherente con quien soy.

No intento enviar indirectas.
Intento decir lo que siento con claridad.

No intento manipular.
Intento hacerme responsable de lo que siento.

No intento escapar.
Intento retomar el control de mí.

No intento demostrar cuánto amé.
Intento gestionar todo lo que aún te amo.

No intento desconectarme para no sentir.
Intento reconocer y sostener lo que hay en mí.

No intento idealizar lo que fue.
Intento recordarlo con equilibrio.

No intento desplazar la culpa.
Intento asumir mi parte con objetividad.

No intento aferrarme a lo que pudo ser.
Intento soltar lo que no depende de mí.

No intento provocar una reacción en ti.
Intento actuar desde mi propia convicción.

No intento llenar el vacío con ruido.
Intento aprender a estar conmigo.

No intento pensar sin parar.
Intento dar orden a mis pensamientos.

No intento reabrir la herida.
Intento respetar la distancia.

No intento competir ni demostrar nada.
Intento salir de esa lógica.

No intento verme como víctima.
Intento hacerme cargo de mi vida.

No intento endurecerme.
Intento mantenerme sensible sin perder estabilidad.

No intento restarle valor a lo vivido.
Intento entender lo que significó.

No intento negar lo importante que fue.
Intento aceptarlo.

No intento aferrarme al futuro que imaginé contigo.
Intento aceptar que habría sido maravilloso. Nada más.

No intento quedarme en el pasado.
Intento volver al presente.

No intento tener todas las respuestas.
Intento vivir con lo que no entiendo.

No intento bloquear lo que siento.
Intento permitirme sentir sin perderme.

No intento tener la razón.
Intento priorizar la paz.

No intento controlar lo que no depende de mí.
Intento enfocarme en lo que sí está en mis manos.

Ahora te muestro cómo queda todo eso,después del cuarto paso:


No vengo a incendiar lo que está en cenizas,
ni a reconstruir con palabras
una casa que aprendió a caerse sola.

Dejé de discutir con los ecos.
Tienen mejor memoria que nosotros Ariana
y una intención macabra.

Hoy no traigo armas,
ni argumentos subrayados,
ni esa necesidad infantil
de tener la razón como quien sostiene un paraguas
en medio de un incendio.

Lo que siento
ya no es una protesta con pancartas en tu puerta,
ni una serenata
ni un: ábreme, olvidé las llaves mi reina...

Es más bien
un trámite interno
sin testigos
ni consignas.
sin inocentes preguntándose: ¿Por qué a mi?

No voy a buscarte en otras caras,
ni a ponerle tu nombre
a nuestra hija, por motivos que tú
y el abajo firmante, conocemos de sobra.

Existen cosas que no se reemplazan,
solo se guardan
como expedientes que nadie quiere reabrir
pero tampoco puede destruir.

Aprendí que el silencio
no siempre está vacío,
a veces está lleno de mí
intentando no huir.

Nuestros recuerdos
ya no tienen permiso
ni credenciales vigentes,
para entrar sin tocar.

En este territorio
lleno de polvo
sombrío y tenebroso
en el que me toca habitar.
musitar tu nombre como una plegaria
me salva de la locura

No te culpo,
pero tampoco me absuelvo.
Hago algo más incómodo:
trato de entenderme.

Porque amar
no me da derecho a quedarme,
no me da derecho a buscarte
ni a exigirte que sientas
lo que ya no te nace.

Y sí,
todavía hay restos tuyos
circulando en mí,
como una sustancia que el cuerpo reconoce
que necesita
sin importar lo que le cause.

No estoy bien,
pero, como solías decir: lo estaré.

En este tipo de guerras sin uniforme y sin causa aparente,
no negar mis sentimiento, ni alejarme del todo
es lo más cercano
a salir ileso.

El Autor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario