Ojalá lloviera mucho, toda la noche
y todo el día Ariana,
ojalá lloviera por dentro y por fuera
hasta que se ahoguen las flores, los ojos,
las alas,
todo el corazón.
Escuché decir cuando niño que,
cuando la ausencia es grande
los ojos se quedan sin brillo,
muere el corazón
y un frío intenso nos cubre todo el cuerpo.
Por eso la sangre se vuelve agua
y se nos sale por los ojos,
hasta que uno queda vacío, así,
como si dejase de existir y ser.
Levantarse, dejar de sentir esa ausencia,
como aferrarse al alma de uno que se va
pareciera que solo es posible con sol
y con volver a caminar... seguir
El autor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario